Introducir y evaluar variedades de cebada forrajera importadas desde Canadá, a fin de aumentar la producción de leche y minimizar los costos de alimentos forrajeros en planteles lecheros en las regiones Metropolitana, IX y X.
Seleccionarvariedades de cebada especializadas para la producción de forrajes, dentro de la oferta mundial, específicamente en Canadá, para su introducción y establecimiento en tres regiones de Chil;; Evaluary caracterizar el comportamientoagronómicodevariedadesde cebada forrajera, en tres regiones del país en función de variables edafoclimáticas y de rotación de cultivos.; Determinar calidad del forrajey potencial de rendimiento y ensilabilidad de cultivares de cebada forrajera importados en comparación con variedades de cebada nacionales con tradición de uso forrajero en Chil;; Cuantificar las diferencias en cuanto a rendimiento para ensilaje y calidad del mismo, de las variedadesde cebada forrajera seleccionadas previament;; Establecer relación entre el estado fenológico al momento del corte y la composición química del forraje de cebadaantes y después del ensilaj; 6. Evaluar in vivo la calidad del ensilaje de cebada forrajeraen vacas lecheras .7. Incluir ensilaje de cebada forrajera en las dietas para vacas de planteles lecheros de las regiones Metropolitana, IX y X. 8. Evaluar y comparar la producción de leche en vacas, alimentadas con variedades de cebada forrajera dadas a pastoreo versus vacas alimentadas con las dietas más comunes utilizadas en cada plantel, en la Región Metropolitan9. Evaluar técnica y económicamente el sistema de producción de cebada forrajera incorporada dentro de la rotación maíz ensilajecereal invernal.10. Comparar técnica y económicamente la rotación tradicional para ensilaje maízavena forrajeracon la alternativa de maíz cebada forrajer1 Transferiry divulgar la tecnología evaluada al sector lechero nacional.
En la zona central (R.M.), no hubo resultados positivos debido a que el predio en el que se desarrollaron los jardines de variedades estaba emplazado en un sector con altos niveles de humedad. Esta condición es muy propicia para la proliferación de hongos, por lo que no fue posible lograr los potenciales esperados. No obstante, en estas evaluaciones se pudo demostrar que las variedades canadienses poseían una resistencia mayor al ataque de hongos que las variedades nacionales. Con el propósito de evaluar el comportamiento de la cebada bajo condiciones distintas a las de este predio de la zona central, en una siguiente temporada se decidió cambiar de predio. Así, la evaluación se efectuó en la localidad de Curacaví, bajo el sistema de manejo soiling, logrando resultados muy positivos en cuanto a rendimiento y calidad del forraje. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en la producción lechera respecto de la avena. Por su parte, en la zona sur los resultados obtenidos fueron muy positivos, dado que los ensayos arrojaron que no existía una diferencia significativa entre el ensilaje de cebada forrajera y el ensilaje de maíz, incorporados a la dieta de vacas lecheras, respecto de la producción de leche. Adicionalmente, los costos de producción por litro de leche disminuyen a medida que se incorpora más ensilaje de cebada en la ración, haciendo la comparación con el ensilaje de maíz. Sin embargo, al comparar el ensilaje de cebada con ensilaje de pradera la situación es distinta, ya que el kg de materia seca de pradera es más barato. En todo caso, la cebada es complementaria tanto con el maíz como con las praderas, y es independiente de los riesgos climáticos. En síntesis, el proyecto hizo posible seleccionar las variedades canadienses y nacionales de cebada forrajera mejor adaptadas a las condiciones nacionales y más específicamente a las zonas donde se efectuaron las evaluaciones. Además, fue posible observar que las variedades canadienses no mostraron una superioridad respecto a las nacionales en términos de rendimiento o composición química. Sin embargo, en general las variedades canadienses fueron más resistentes al ataque de enfermedades, lo que las hace muy atractivas para los productores lecheros. Junto a lo anterior, se pudo comprobar que el ensilaje de cebada puede reemplazar hasta en un 100 % al ensilaje de maíz, no afectando la producción de leche ni mayormente sus componentes, y que esta sustitución permite bajar sustancialmente los costos de producción de leche. En otras palabras, la cebada forrajera es mucho más resistente que el maíz a las condiciones climáticas adversas, lo que hace que disminuya el riego de perder parcial o totalmente la cosecha de este forraje por un efecto climático adverso.