Aumentar la competitividad de los sistemas frutícolas antes situaciones de limitación de la disponibilidad de recursos hídricos, mediante el desarrollo y validación de paquetes tecnológicos que permitan a los fruticultores incorporar prácticas de manejo de riego deficitario controlado, basadas en la disminución de las tasas de riego normalmente utilizadas, permitiendo así afrontar con éxito los problemas de escasez de agua y/o generar sistemas de optimización del uso del agua en zonas de escasez hídrica permanente, con niveles de productividad y calidad competitivos para frutas de exportación, como también en áreas de secano y/o de riego eventual.
Evaluar la aplicación de sisemtas de riego deficitario controlado en distintos períodos fenológicos de uva de mesa, olivos y nogal, cuantificando sus efectos sobre el desarrollo, producción y calidad comercial de los frutos. Generar un paquete tecnológico de manejo y aplicación de RDC, a partir de valoresumbrales críticos de RD; Evaluar la respuesta que en el corto, mediano y largo plazo puede tener el RDC sobre el desarrollo de los árboles. Transferir y divulgar los resultados obtenidos.
A partir de los resultados obtenidos en plantaciones de nogales, fue posible establecer que la disminución del aporte hídrico en la fase III de crecimiento, permite disminuir el agua aplicada en un 27% sin afectar los rendimientos. Sin embargo, es importante señalar que se observó una tendencia a que disminuyera la calidad de los frutos producidos, lo que se podría aminorar si se adelanta la cosecha. Por otra parte en años lluviosos y en suelos con alta retención de humedad, se estableció que se puede disminuir el agua durante las fases I, II y III en un 47% sin afectar significativamente los rendimientos. Sólo en la fase III de crecimiento se observó una tendencia a disminuir la calidad de los frutos producidos. Para esta misma especie, se comprobó en terreno que un déficit en la fase I, II y III del orden del 47% podría afectar la diferenciación floral del año siguiente en un 11%, sobre todo si el déficit hídrico ocurre en un año de baja pluviometría. En el caso del cultivo del olivo, el proyecto permitió establecer que las condiciones de humedad de suelo a principios de primavera, que pueden otorgar las precipitaciones invernales, son importantes para el desarrollo del cultivo. Además, se estableció que en años con inviernos secos se debería restituir la humedad del suelo mediante riego, aun cuando durante la temporada se riegue en forma deficitaria. Junto a lo anterior, fue posible determinar que restricciones hídricas severas durante la fase III de crecimiento del fruto (aplicación del 25% de la ETc) representan una economía de agua del 25%. Sin embargo se observó que esta restricción hídrica afecta el peso final del fruto, tanto en años de baja carga como de alta carga. Por su parte, restricciones menos severas en esta etapa (aplicación del 40% de la ETc), afectaron el tamaño del fruto sólo en los años de baja carga frutal. De esta manera, la mejor estrategia de riego deficitario para el cultivo del olivo es la reducción pareja del agua aplicada (aplicación del 60% de la ETc) durante toda la temporada. Con esta estrategia se logra una economía de agua del 40%, sin que se vea afectado el peso final de los frutos, respecto de las otras estrategias de restricción hídrica. Respecto de la vid de mesa, el proyecto permitió establecer que en años lluviosos o con riego invernal y en suelos con alta retención de humedad, se puede disminuir el agua aplicada entre brotación a pinta o pinta-cosecha en un 40%, sin que se produzca déficit hídrico y por lo tanto sin que se vean afectados los rendimientos. Asimismo, reducciones del agua aplicada entre brotación y pinta permiten una economía del 20% del agua aplicada total, y reducciones de un 40% del agua aplicada entre pinta y cosecha permiten una economía del 13% del agua aplicada total. En este último punto fue posible observar que una reducción de un 75% del agua aplicada con posterioridad a la cosecha, no afecta los rendimientos y permite disminuir el agua aplicada en un 15%. Para el caso específico de la vid de mesa variedad Sultanina, se pudo establecer que la reducción de agua aplicada de un 40% entre brotación y pinta permite una economía del 20% del agua aplicada total, y que reducciones de un 40% del agua aplicada entre pinta y cosecha permiten una economía del 13% del agua aplicada total. De esta manera, y a partir de las experiencias efectuadas en cultivos de uva de mesa, olivos y nogales, fue posible determinar la importancia de contar con un contenido adecuado de humedad en el suelo al inicio de la temporada de desarrollo del cultivo (lo que se puede lograr con las recipitaciones invernales y en años secos a través del riego en esta estación), debido a que así se favorece la implementación de las técnicas de riego deficitario controlado. Finalmente es necesario indicar que, dada la complejidad fisiológica de las especies frutales, la obtención de resultados más concluyentes en relación a los efectos de largo plazo que tiene el uso de las técnicas de RDC req