Aumentar la competitividad de los productos apícolas, mediante el fortalecimiento de las capacidades de gestión asociativa, orientadas al desarrollo y aplicación de un sistema de tipificación de los productos de la colmena (polen corbicular, miel y propóleos), para contribuir un posicionamiento diferenciado de estos productos en mercados de alta exigencia a nivel nacional e internacional y, contribuir a un mayor desarrollo y rentabilidad del rubro.
Sistematizar un protocolo de tipificación de los productos de la colmena para generar parámetros de diferenciación de los productos, y por esta vía, incrementar las exportaciones y precios obtenidos por la red de productores apícolas existent;; Caracterizar tipologías relevantes de productos apícolas en base al origen botánico y geográfico de los productos apícolas, a través de parámetros físicos y químicos considerados por el Codex Alimentarius FAOWHO y por los Servicios de Sanidad de los mismos; caracterizar el valor nutritivo y/o farmacológico de las fuentes de recolección (polen, néctar, resinas de especies vegetales), sobre la base del origen botánico y geográfico de productos apícolas, como polen corbicular, miel y propóleos.; Generar capacidades tecnológicas a nivelde los productores y de los especialistas, para mejorar la productividad y calidad de los sistemas apícolas y diferenciar los productos apícolas en mercados de mayor rentabilidad, a través del establecimiento y transferencia de pautas técnicas optimizadas a nivel local, para el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales en beneficio del hombr;
El proyecto permitió identificar un total de 301 tipos de granos de polen distintos en las fracciones polínicas de las muestras analizadas. De estos 301 tipos, 249 han sido identificados hasta especie, 32 hasta género y 20 a nivel de familia. Del total de mieles analizadas, un 22,44% (57 muestras) corresponden a mieles monoflorales, mientras que el restante 77,56% (197 muestras) corresponde a mieles poliflorales. De las mieles monoflorales, 18 (31,58%) tienen su origen en plantas nativas y 39 (68,42%) en plantas introducidas o cultivos. Adicionalmente, en las 197 muestras poliflorales, 44 son mieles en que los pólenes de plantas nativas conforman más de la mitad del total de granos de polen encontrados, por lo que se pueden considerar mieles poliflorales nativas. Esto entrega un total de 62 muestras de miel (24,41% del total) que pueden presentar características únicas, atribuibles a su origen biogeográfico, y que por lo tanto pueden ser certificables como recurso único de nuestro país. La caracterización físico-química de las mieles incluyó la determinación del contenido de hidroximetilfurfural (HMF) y de fenoles y flavonoides totales, en mg/100 gr de miel, y el porcentaje de proteínas y azúcares reductoras. Estos corresponden a análisis comunes en la certificación de calidad de miel exigida en el extranjero. Respecto del contenido de hidroximetilfurfural, HMF (indicador del deterioro de las mieles causado por sobrecalentamiento o largos períodos de almacenaje), los análisis demostraron que el estado de conservación de la miel es excelente, que ha sido adecuadamente tratada durante su manejo y que en Chile las mieles normalmente presentarán bajas concentraciones de HMF. Cabe destacar que el Codex Alimentarius indica un contenido máximo de 8 mg HMF/100 gr de miel, y que en las mieles chilenas el contenido de HMF es de casi 0,5 mg HMF/100 gr de miel en promedio. En el caso del contenido de flavonoides en las muestras, estos variaron entre las temporadas 2001-2002 y 2002-2003, lo que pudo deberse a las variaciones climáticas entre ambas. Por su parte, la concentración de fenoles, si bien varió, no mostró la diferencia entre temporadas encontrada en el caso de los flavonoides. Respecto del contenido de proteínas y azúcares reductoras en las muestras de miel, este correspondió a un promedio de 0,3% de proteínas (el contenido normal es de 0,5%), mientras que el de azúcares reductoras arrojó un promedio de 77% (el contenido mínimo es de 65%). Por último, y como una forma de profundizar más en el estudio de las características químicas de las mieles chilenas, se realizó la determinación del contenido de iones de metales pesados, el que demostró que estos están muy por debajo de los máximos permitidos. Se puede indicar, como conclusión general, que este proyecto permitió generar información para diferenciar mieles mediante una caracterización física y química y de origen botánico, como mecanismo para fortalecer un modelo de gestión productiva asociativa, basado en la alianza entre productores, exportadores y el Estado. La diferenciación de los productos implica acceder a mercados de mayor rentabilidad y, con ello, mejorar las posibilidades de comercialización para las familias rurales que viven de esta actividad.