Generar un modelo de gestión asociativa de segundo nivel, que posibilite la inserción estable en los mercados formales, de la oferta de productos generada por grupos organizados que mayoritariamente incluyen a mujeres campesinas y pequenas productoras de la región del Bío Bío, dejando sentadas las bases para el desarrollo de una instancia asociativa de tercer nivel, que es el regional.
Disenar, definir e implementar un plan de desarrollo estratégico que guíe y oriente el quehacer de corto y mediano plazo, de las coordinadoras provinciales ya constituidas.Ampliar y fortalecer las capacidades y destrezas personales (innovadoras y de gestión), en las mujeres que constituyen las directivas de las organizaciones de nivel provincial creadas.Fortalecer las capacidades de liderazgo en aquellas mujeres que se perfilan o ejercen cargos de responsabilidad en las organizaciones de carácter asociativo ya constituidas, en el nivel provincialDotar a los grupos directivos de capacidades para gestionar su acceso a fuentes de recursos, privados y estatales, nacionales y externos, orientados a apoyar el desarrollo de la actividad socialempresarial de mujeres organizadas.Acompanar y apoyar técnicamente el desarrollo del plan de acción definidoDotar a los grupos dirigentes de más capacidades para estructurar sus demandas de apoyo profesional en el ámbito productivocomercial
Como resultado fundamental y cuantificable, el proyecto permitió disponer de un modelo de gestión asociativa que puede orientar y ser replicado para otros grupos de mujeres rurales, productoras, campesinas y artesanas, de características similares a las del grupo con que el proyecto trabajó. En este sentido, están disponibles los elementos metodológicos, de referencia y contexto, que hacen de este proyecto una experiencia innovadora y replicable para otros grupos. Los logros del proyecto se recogen en el modelo de gestión aplicado y en el plan estratégico de desarrollo definido por las productoras, como expresión sistematizada del trabajo desarrollado, el cual se complementa con las numerosas actividades de capacitación y formación realizadas a lo largo de los 25 meses que consideró la ejecución de esta iniciativa. Junto a lo anterior, otro resultado cuantificable se refiere a la creación de las instancias formales de segundo nivel, asociaciones gremiales provinciales, las que han permitido reforzar la actividad económico-productiva de las participantes, desde su mirada de mujeres rurales, en un enfoque asociativo que permite conjugar los intereses de carácter gremial y los económicos, en vistas a fortalecer el rol de las mujeres organizadas dentro de su entorno social y familiar. Por su parte, el empoderamiento de las dirigentas en sus organizaciones y la validación de éstas frente a la institucionalidad pública y privada, así como con otras instancias de organización de productores del sector, les permiten hoy desplegar sus habilidades y nuevas competencias adquiridas y asumirlas como resultados del proyecto. Así, estas nuevas habilidades y competencias se expresan en la conformación de redes de apoyo e interacción permanente con su entorno, y en la capacidad de formular propuestas y de convocar a más mujeres de bases a participar de las instancias formalizadas y/o en vías de constitución. En resumen, este proyecto hizo posible que las mujeres participantes desarrollaran la capacidad de asumir como propios los beneficios y las responsabilidades en los ámbitos personal, social y de negocios, enfrentando y asumiendo el concepto de poder para dialogar, negociar, seleccionar y/o priorizar conscientemente el entorno y las relaciones con el mismo desde la organización.