Establecer cartográficamente la tipología de las unidades fitoecológicas de la IV región e identificar los indicadores del estado actual del medio, así como de las potencialidades biológicas y sensibilidad del mismo; además de contribuir a la creación de una base de datos explotable permanentemente, fácil de manejar y disponible para la investigación y el desarrollo.
No se indic
La cartografía de la vegetación mostró un dominio de los terrenos de pastoreo arbustivos en Chile árido (66% del total), con una fisionomía dominante de matorrales abiertos más bien bajos (44% del área). Las formaciones herbáceas, praderas naturales en los cubrimientos bajos, y praderas o cultivos regados en los cubrimientos altos, ocupaban la mayoría del espacio restante, distribuyéndose generalmente en la cercanía de los asentamientos humanos. Las formaciones arboladas quedaron reducidas a unos pocos relictos o plantaciones de Eucaliptus, y no alcanzaban a cubrir el 3% del territorio. Las especies dominantes mis frecuentes en el paisaje fueron: Fluorensia thurifera, Heliotropium, stenophyllum Gutierrezia resinosa y Bahia ambriosioides para la estrata leñosa baja; Eulychnia acida y Puya chilensis, entre las suculentas; y en las formaciones herbáceas, Erodium cicutarium y Adesmia tenella. La superposición de las cartas de ocupación de tierras con el fondo topográfico, mostró un fuerte contraste longitudinal con grandes cortes entre la costa, las serranías interiores, los valles y llanos interiores, y la zona de cumbres. El grado de artificialización encontrado en los tres transectos, presentó poca variabilidad, correspondiendo en su mayoría a terrenos de pastoreo (grado 3 de artificialización). El análisis de las relaciones entre la vegetación y el medio demostró como variables más activas aquellas relacionadas con el fisioclima, siendo importante el efecto de la exposición u oposición de laderas, la posición topográfica (fondo de quebradas, laderas), la textura y pH del suelo. La acción del hombre juega un rol preponderante, condicionando la distribución de la vegetación. En relación a los terrenos de pastoreo, los mejores desde el punto de vista de su calidad, se ubicaron en la costa, alcanzando más de 36.000 hectáreas en ella. Los de calidad deficiente también eran más abundantes en la costa, superando las 54.000 hectáreas. El fenómeno de la desertificación se mostró generalizado y con niveles críticos en todas las regiones ecológicas estudiadas. El sobreuso agrícola ha sido drástico y se observó una fuerte reducción de la superficie barbechada. Los sectores que presentan mayores potencialidades para el uso silvoagropecuario, registraron las mayores tasas de desertificación entre los años 1944 y 1978. Los fenómenos demográficos mostraron estrecha relación con la evolución del proceso de desertificación, de tal forma que las áreas desertificadas se encuentran en vías de abandono.