Examinar la situación forestal en algunos países de avanzado desarrollo cuya principal meta es la formación de una superficie boscosa con características tales, que pueda satisfacer las múltiples demandas de la sociedadAsí también promover entre los participantes la selección de experiencias silviculturales aplicables en nuestro país.
Evaluar los siguientes aspectos que conforman el entorno que sustenta esta silvicultura:La técnica de manejo silvicultural que ha desarrollado para obtener bosques mixtos de cobertura permanenteLos tipos de bosques que ha logrado formarLos demás productos y servicios que entreganEl análisis económico que se hace de esta técnicaEl marco cultural administrativo y legal involucrado el recursoDiagnosticar la viabilidad de la aplicación de esta técnica en nuestra realidad
El bosque de Europa en general se ha ido recuperando desde principios del siglo XIX gracias a los avances en el sector forestal, posibilitados por los cambios experimentados por los países en su economía y cultura en general. Los países habían disminuido y degradado los bosques a su mínima expresión, experimentando enormes crisis de energía y de materia prima. Esto motivó una política de fomento forestal que favoreció la reforestación (plantación de terrenos descubiertos), la sustitución (eliminación de vegetación sin valor futuro y posterior plantación), la transformación (plantación de especies más valiosas o de mejor calidad genética para mejorar lo existente) y la regeneración natural de los bosques residuales con suficientes especies de valor y vigorosidad. Esto da como resultado que en la segunda mitad del siglo XX en Alemania se lograra estabilizar la cobertura forestal en un 30% del territorio, en Francia el 27% y en Suiza el 30%. En Alemania dominaron los bosques coetáneos de coníferas con una 64% (picea y pino en ponderaciones semejantes), luego los bosques puros de latifoliadas (30%) y sólo alrededor de un 6% está constituido por bosques mixtos. A lo anterior se agregaron los cambios políticos en Europa causados por la revolución francesa a fines del siglo XVIII. La reforma de la tenencia de la tierra afectó principalmente a la Iglesia, el orden napoleónico unió también a pequeños estados entre sí en una reforma administrativa y se dio término a los derechos de la población para la recolección de leña, hojarasca y otros usufructos de la que gozaba por decisión del orden político anterior. A cambio se entregaron propiedades, dando como resultado que particulares en Alemania obtuvieron el 40% de éstas, las comunas un 30% y el estado mantuvo el 30% restante. Un paso fundamental fue precisar y sanear la propiedad, paso que ordenó el uso de la tierra y abrió paso a las inversiones. Paralelamente se capacitó a los campesinos (cooperativas u otras agrupaciones), cambiando la labor de tipo policial de los profesionales del sector forestal a una de asesoría y consultoría, a través de un sistema institucionalizado. La política frente al recurso forestal fue regida por el siguiente principio: los forestales o responsables del bosque deben preocuparse de establecer bosques en una cantidad suficiente para la próxima generación -'primer criterio de sustentabilidad' . Los programas de reforestación privilegiaron a especies pioneras como los pinos (Pinus sylvestris) en suelos más pobres y las piceas (Picea abies) en suelos más fértiles por su mejor adaptación a los suelos descubiertos y degradados (especies pioneras-colonizadoras). Nace el concepto del bosque normal: bosque coetáneo y ordenado en rodales, por clases de edad. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX las experiencias vividas con la inestabilidad de ese tipo de bosques frente al ataque de plagas, la caída por temporales de nieve y/o viento y la caída de la producción detectada en la segunda generación, llevó a reconsiderar las preferencias y ventajas de las que gozaba este bosque normal. Los primeros conceptos y documentos científicos sobre silvicultura se publican en esa época (PFEIL (1860): las especies deben ser seleccionadas de acuerdo a sus requerimientos de sitio; GAYER (1880): la mayor estabilidad de los bosques mixtos). También los avances logrados por la nutrición vegetal (LlEBIG (1840): leyes de la nutrición vegetal) y de la medicina veterinaria (mayor estabulación de los animales) bajaron la presión sobre los bosques, permitiendo su desarrollo sin interrumpir su regeneración natural y el ciclo natural de los nutrientes. El desarrollo industrial y la mecanización creciente favorecen la emigración rural hacia la ciudad y esto también contribuye a bajar la frecuencia de intervenciones no deseadas en el bosque. La explosión demográfica es en parte controlada por la masiva emigración a América causada por los cambios políticos y la falta de recursos en la segunda mitad del siglo XIX. Un paralelo a este proceso se vivió en España en la mitad del siglo XX (100 años después), cuya emigración rural permitió que se recuperaran los bosques en la segunda mitad del presente siglo, gracias a una efectiva política forestal. En estos momentos sin embargo la silvicultura en Europa Central se ve involucrada en grandes cambios, debido a catástrofes que han afectado a los bosques europeos en los últimos años, entre ellas el viento huracanado de 1990 La falta de estabilidad frente a factores bióticos y abióticos que en general presentan las plantaciones puras y coetáneas (frecuentemente compuestas por especies no aptas para el sitio), ha sido el factor principal de la destrucción total o parcial de muchos bosques. Esto ha significado entre otros la descapitalización de los bosques, la necesidad de afrontar altos costos en su recuperación, la pérdida de sustentabilidad en las funciones del bosque y considerables bajas en los precios de mercado de las maderas. Por otra parte, la sociedad ha aumentado la demanda por agua limpia, diversidad biológica, recreación y esparcimiento en un entorno atractivo y sano, lo que favoreció el desarrollo reciente del manejo del bosque multiespecífico y multietáneo, con especies -adaptadas al sitio, de valor maderero y estético.